Descripción del proyecto

Trauma Craneal

¿Qué es el traumatismo cerebral?

El traumatismo cerebral ocurre cuando un trauma repentino causa daño al cerebro. El daño puede ser focal—limitado a una sola área del cerebro—o involucrar a más de un área del cerebro. El traumatismo cerebral puede resultar de una “lesión cerrada de cabeza” o una “lesión penetrante de la cabeza.” Una lesión cerrada ocurre cuando la cabeza se golpea fuerte y repentinamente contra un objeto pero el objeto no penetra en el cráneo. Una lesión penetrante ocurre cuando un objeto perfora el cráneo y penetra en el tejido cerebral.

¿Cuáles son los signos y síntomas del traumatismo cerebral?

Los síntomas del traumatismo cerebral pueden ser leves, moderados o graves, dependiendo del grado del daño al cerebro. Algunos síntomas se hacen evidentes de inmediato, mientras que otros no aparecen hasta días o semanas después de la lesión. Una persona con traumatismo cerebral leve, puede permanecer conciente o puede permanecer inconciente por algunos segundos o minutos. La persona puede sentirse aturdida o distinta a lo habitual por algunos días o semanas luego de la lesión inicial.

Otros síntomas de traumatismo cerebral leve incluyen; dolor de cabeza, confusión, desorientación, mareo, tener la vista nublada o los ojos cansados, zumbido en los oídos, mal gusto en la boca, fatiga o un estado letárgico, cambio en los patrones de sueño, de conducta o del estado anímico, y problemas de memoria, concentración, atención, o pensamiento.

Una persona con traumatismo cerebral moderado o grave puede presentar estos mismos síntomas, pero también puede padecer de un dolor de cabeza que empeora o no desaparece, vómitos repetidos o náuseas, convulsiones, derrame cerebral, incapacidad para despertar, dilatación de una o de ambas pupilas de los ojos, el habla entorpecida, debilidad o adormecimiento de las extremidades, falta de coordinación y/o un aumento de confusión, desasosiego o agitación. Los niños pequeños con traumatismo cerebral moderado a grave, pueden presentar algunos de estos signos así como otros que se presentan específicamente en niños pequeños, tales como el llanto persistente, el desconsuelo, y/o el rechazo al amamantamiento o a la comida. Alguien con señales de traumatismo cerebral moderado o grave debe recibir atención médica a la mayor brevedad posible.

¿Cuáles son las causas y los factores de riesgo para el traumatismo cerebral?

La mitad de todos los traumatismos cerebrales son causados por accidentes del tránsito, relacionados con automóviles, motocicletas, bicicletas y peatones. Estos accidentes son la principal causa de traumatismo cerebral en personas menores de 75 años. En personas de 75 años y mayores de 75, las caídas son la principal causa de traumatismo cerebral. Aproximadamente el 20 por ciento de los traumatismos cerebrales están relacionados con la violencia, como asaltos con armas de fuego y abuso infantil, y alrededor del 3 por ciento se deben a lesiones deportivas. La mitad de los incidentes de traumatismo cerebral involucran el uso de alcohol.

La causa del traumatismo cerebral juega un papel muy importante en el pronóstico del paciente. Por ejemplo, aproximadamente el 91 por ciento de los traumatismos cerebrales relacionados con el uso de armas (dos tercios de los cuales pueden ser el resultado de un intento de suicidio), terminan siendo fatales, mientras que sólo un 11 por ciento de los traumatismos cerebrales causados por caídas terminan en la muerte.

¿Cuáles son los diferentes tipos de traumatismo cerebral?

La conmoción cerebral o concusión es el tipo de traumatismo cerebral más común y de menor gravedad. Técnicamente, una concusión es una pérdida de conocimiento por un corto período de tiempo como resultado de una lesión en la cabeza, pero en el lenguaje corriente, el término ha pasado a significar cualquier lesión de menor gravedad de la cabeza o del cerebro.

Otras lesiones son más graves. Como primera línea de defensa, el cráneo es especialmente vulnerable a las lesiones. Las fracturas del cráneo ocurren cuando el hueso del cráneo se agrieta o se quiebra. Una fractura presionada de cráneo ocurre cuando pedazos del cráneo quebrado hacen presión sobre el tejido del cerebro. Una fractura penetrante de cráneo ocurre cuando algo penetra en el cráneo, tal como un proyectil de bala, dejando una lesión distintiva y focal en el tejido cerebral.

Las fracturas del cráneo pueden causar hematomas en el tejido cerebral, y a esto se le llama una contusión. Una contusión es un área distintiva de tejido cerebral que está hinchada y mezclada con sangre derramada por vasos sanguíneos rotos. Una contusión también puede ocurrir como respuesta a repetidas sacudidas del cerebro de adelante hacia atrás dentro del espacio del cráneo. Esta lesión es llamada una “lesión de contra golpe.” Esta lesión a menudo ocurre en accidentes automovilísticos cuando un vehículo que corre a alta velocidad se detiene repentina y bruscamente. También puede ocurrir una lesión cerebral grave llamada síndrome de bebé sacudido que ocurre cuando se sacude a un bebé con la violencia suficiente como para que su cerebro rebote contra el cráneo. Además, un contra golpe puede causar una lesión axonal difusa, a la que también se le llama “shearing,” que involucra daño a las células nerviosas individuales (neuronas) y pérdida de conexiones entre las neuronas. Esto puede conducir a una interrupción completa de la comunicación generalizada entre las neuronas del cerebro.

Dañar los vasos sanguíneos principales de la cabeza puede producir hematomas o un sangrado abundante que se reparte dentro del cerebro o alrededor del cerebro. Tres tipos de hematomas pueden conllevar a daño cerebral. Un hematoma epidural involucra sangrado en el área entre el cráneo y la dura. En un hematoma subdural, el sangrado se limita al área entre la dura y la membrana aracnoidea. El sangrado dentro del cerebro mismo se llama un hematoma intracerebral.

Otro trauma cerebral causado por una lesión es la anoxia. La anoxia es una condición en la cual los tejidos de los órganos carecen de un suministro adecuado de oxígeno, aún cuando el flujo sanguíneo a estos tejidos es adecuado. La hipoxia se refiere más a una disminución del suministro de oxígeno que a una ausencia completa de oxígeno. Sin oxígeno, las células del cerebro mueren dentro de un espacio de pocos minutos. Este tipo de lesión se ve a menudo en casos de víctimas que han estado a punto de ahogarse, en pacientes que han padecido de un accidente cardiovascular, o en personas que han perdido una gran cantidad de sangre por causa de otras lesiones, lo que han restringido el flujo sanguíneo al cerebro.